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viernes, 14 de mayo de 2010

LUGARES

Existen lugares que esperan al hombre en su penumbra,
lugares cargados de paciencia.
El tiempo sometido
a  presencias tejidas con ovillos interminables.

Sueños que miran esos lugares,
el despertador vital del camino por sembrar.
Nubes de alegría techan esos lugares
que esperan en alacenas
la lluvia fructífera que regará las almas.

Lugares, preludio de sueños,
del saberse hacía alguna parte.

Blanco resplandor de lino,
maletas cargadas de olvidos.

Lugares esperan la llegada
de prometedores viajes.
Férreas estaciones o el mar,
aromas de bienestar envolviendo el paisaje
y  la confirmación de alguna verdad.
Un billete sucio en cualquier estación
fue promesa algún día
quiso ser aljibe de agua verde,
trayectos zozobrar.

Lugares escritos,
perfumados de rosas
y el sol que ilumina,
perdida el alma entre líneas,
a  todo errante que desea
saber algo más de su vida.

Lugares vacíos que esperan tu verdad.

Teresa  Riera

miércoles, 20 de enero de 2010

La palabra



No podría escribirse nunca
en los cuadros de esta humilde libreta
la inmensidad de la palabra.

La palabra escrita, la robada, la palabra soñada.
Toda ella, única, hermosa,
toda ella, música que viaja
y cuando nos llega al corazón
todo brota sutil, diáfano
y las almas se agitan
y las gotas de agua corren calle abajo
para explicar la lluvia serena
de un ser en calma.

Pero tú, que también provocas, exaltas y liberas
instintos, no siempre llegas
y amb aquesta mancança de tus
árboles vacíos y de las bocas que no alimentas
¿quieres ya de una vez ayudarnos con la esperanza?

No quiero hacerte un vestido feo
para una fiesta a la que al final no serás invitada,
pero dime: ¿Qué hay aquí, dentro del corazón de todos los humanos,
que contra más penas late, menos puede expresarse?

La palabra callada.

Cierro los ojos y te busco.
porque eres sueño y a veces, alegría.
Te busco, amiga, para reconciliarnos algún día.
 
Teresa Riera

viernes, 11 de diciembre de 2009

TE ESPERO



Te echo a faltar, hija. A las dos y a las tres de la madrugada. Mientras espero: tu cama vacía a la que me acerco, la noche azul vencida y un reloj fiero.
Tu ventana se pinta de negro esta noche y de flores las calles que abrazas.
Todos los instantes del mundo a mi lado, y  tu silencio.
¿Qué somos los padres ya, cuando los hijos vuelan? Quizás nada o tal vez  puertos fieles de lejanías sin horizonte, esperando atisbar la barca para asirse afanosamente a ella, a ti… Para estar juntas un poquito y bordar recuerdos, en mi ausencia, vivos. ¿Hace una charla?
Esta barca que  acercándose dibuja un lazo entre cielo y agua, cosiendo amorosamente dos espacios  infinitos de gloria. ¡Se desata la esperanza!
Imágenes recortadas de un tiempo que soy yo y eres tú. Pañales pequeños, besos dulces de papillas en las mejillas más bonitas, las tardes de sol…
Tú dorada, yo amor.
Parece que tu  vida se llena y la mía se vacía.
Te espero, reina, te espero siempre…Vengas o no, te espero.
¡Bendita agua de verano en el brillo de tu piel!  Melocotones y ternura.
Sábanas de risas, de juegos y aquella niña feliz que puesta en la camisa de su padre corría descalza para besarle. ¿Recuerdas aquel verde? ¿Y las mañanas repeinadas con sabor de chocolate?
¡Cómo he podido ser tan feliz y no saberlo!
Ahora, esta noche y aquí, acicalada de azul espera, ¡envidio tanto el espacio y el tiempo que vivirán contigo! Porque hija… ¡Cómo me gustaría poder abrazarte siempre y estar siempre que sea necesario!
Suena la llave que abre el descanso. El descanso tuyo cargado de alegrías y el mío que busca regazo.


Teresa  Riera

martes, 10 de noviembre de 2009

He canviat el llit per un cafè calent...



He canviat el llit per un cafè calent a la meva cuina lluminosa. Just acaba d’obrir-se el sol per a tots els habitants d’aquest poble, els de totes les ciutats i països on ara despunta el dia. Per a mi també.

Aquesta aroma que es dibuixa entre la taula, els fogons i la tassa, m’abraça i m’agrada. Vull seure.

Miro els llacets de colors que agafen les cortines perquè sembla que vulguin mostrar-me el paisatge, convidar-me a viure i ensenyar-me amb timidesa un espai matinal, asserenat, quotidià, ple de trànsit i de notícies radiofòniques.

Les nenes encara dormen, però jo ja sóc aquí, esperant-les...

El món es lleva amb mi, o sóc jo qui es lleva amb el món? Tot plegat és ben curiós! Perquè, a veure... Jo formo part del món o el món té una infinitament petita part de la seva composició que és diu Teresa?

Bé! En qualsevol cas aquests moments són vitals, plens de força i d’alegria.

El rentaplats no ha deixat cap senyal del dia anterior. Així, doncs, tot comença de nou!

Sí, ja ho sé... Serà la mateixa feina, potser les mateixes paraules al company afligit, la rutina diària que en diem. Però quan miro per aquesta finestra de la meva cuina lluminosa, amb el pijama que em va gran i els ulls encara mig tancats, se’m posa l’ànima tan encesa d’aquesta llum nova i recent que voldria sortir a menjar-me la vida.

Bon dia, Teresa! 

Teresa Riera