Audiovisual realitzat per l'Antón Millàs presentant el poema de Lara Pi, Mi alma herida
martes, 6 de abril de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
EL DÍA DE LA POESÍA. 21 DE MARZO
Bajo el perfume de un árbol florido,
en silencio un canto de mirlo.
Se escucha el viento que del norte
resquebraja en la trastienda del
tupido y viejo olmo.
Una golondrina vuela bajo,
con su conocedor vuelo entre nenúfares,
con su vuelo rasante,
enmudece y salpica ese rincón inédito,
digno de un poema verdadero.
Y callado escribo y escribo.
El sabio ratón recorre su parcela
buscando con inteligencia.
Brota la vida, brota la luz,
rayos de vida, rayos eres tú.
Luz de silencio entre montañas y valles,
cantos de mirlo para que calles,
prado verdoso con su color,
escribe lo que ves
con su propia voz.
Agua clara sonriente
entre piedra y luna,
musgo gratificante que yo diría una a una.
Calla cigarra y grillo roquero,
calla o sigue cantando
que a ti no te pago dinero.
El almendro ya ha pagado,
el cerezo ahí está,
es el último en florecer
y el primero en pagar.
Prado verdoso y tupido,
donde a la sombra me pongo a pensar,
descansando y reposando
y a la vez, contemplar
estos sublimes rincones
de tan preciado lugar.
E intento plasmar en mi poema
la vida que después de invernar
vuelve a la vida poco a poco
con majestuoso saber estar.Higinio San Millán 21-3-09
jueves, 11 de marzo de 2010
MOMENTOS EN EL TREN
El tren empieza su marcha. De pie, junto la puerta del vagón, apoyando su delgado cuerpo, ella tecleaba, alterada, su móvil. Dedos largos, nerviosos. En su cara se podía adivinar cierta angustia. Sus ojos pequeños, inquietos, observaban a la gente. Sus labios finos y algo entreabiertos intentaban disimular la impaciencia que le provocaba la espera del mensaje no devuelto.
El tren se había parado en la siguiente estación, la gente entraba buscando sitio pero, debido a la hora, el vagón se encontraba al completo.
Ella apretaba la carpeta de la universidad contra su pecho. Una rosa amarilla de tallo largo se apoyaba junto a un botón de la chaqueta.
Algo ausente, escuchaba a tres jóvenes morenos, modernos. Sentados en el suelo, hablando de música, entonaban una canción de un grupo de moda, elevando el tono para disgusto de algunos presentes que preferían el silencio, para leer el diario o algún libro, en los momentos que duraba su viaje en el tren.
Poco a poco, los vagones se iban vaciando. Ella miraba la puerta. Su silueta se veía reflejada en el cristal por la oscuridad de la noche. El tren se paró antes de llegar a la siguiente estación. Ella, de nuevo, teclea con rapidez mandando un mensaje. El tren va llegando a la estación, se detiene. Los tres jóvenes morenos, modernos, se bajan. Ella sonríe, el mensaje ha sido devuelto.
Tessa Mas, 1/3/2010
El tren se había parado en la siguiente estación, la gente entraba buscando sitio pero, debido a la hora, el vagón se encontraba al completo.
Ella apretaba la carpeta de la universidad contra su pecho. Una rosa amarilla de tallo largo se apoyaba junto a un botón de la chaqueta.
Algo ausente, escuchaba a tres jóvenes morenos, modernos. Sentados en el suelo, hablando de música, entonaban una canción de un grupo de moda, elevando el tono para disgusto de algunos presentes que preferían el silencio, para leer el diario o algún libro, en los momentos que duraba su viaje en el tren.
Poco a poco, los vagones se iban vaciando. Ella miraba la puerta. Su silueta se veía reflejada en el cristal por la oscuridad de la noche. El tren se paró antes de llegar a la siguiente estación. Ella, de nuevo, teclea con rapidez mandando un mensaje. El tren va llegando a la estación, se detiene. Los tres jóvenes morenos, modernos, se bajan. Ella sonríe, el mensaje ha sido devuelto.
Tessa Mas, 1/3/2010
sábado, 6 de marzo de 2010
EL MAR ESTABA EN CALMA
Teníamos quince y catorce. Era un ser divino, su cabello como la seda, de un dorado deslumbrante. Mis dedos se enredaban en aquella cabellera de ensueño, su cara sonrosada se asemejaba a una diosa, sus ojos negros, resplandecientes como estrellas en una noche nítida de verano. Nos dejábamos llevar por nuestros impulsos, pensando que aquel amor que afloraba de lo más profundo de nuestro ser, nunca se marchitaría. Éramos felices, nos conformábamos con estar el uno cerca del otro, dejar que el mundo corriera sin importarnos en que dirección. Solo estábamos ella y yo siguiendo un mismo rumbo, el que nos dictaba el corazón.
Escuché una sirena. Semiinconsciente, abrí los ojos. No muy lejos, un barco surcaba el mar dejando una estela. A su costado creí distinguir algún delfín que jugueteaba con las olas de espuma que formaba aquel barco al navegar, devolviéndome a la realidad. Estaba solo, las olas seguían con su ir y venir, tan tranquilas como antes. El sol se ponía detrás de aquellas montañas que se erguían desafiantes, como buenos vigilantes, todos los días de todos los años.
Había llegado la hora, tenía que marchar. Después de desperezarme, me puse a caminar lentamente. No dejaba de pensar en lo bonitos que pueden ser los sueños si te dejas arrastrar por ellos. Caminaba hacia mi casa, meditando lo que había vivido aquella tarde. Había gente por todas partes, parejas de enamorados transmitiendo felicidad a los transeúntes que, como, yo los observaba. Daban rienda suelta a ilusiones que solo ellos compartían. Yo seguía mi camino como un sonámbulo, cabizbajo, pensativo. Aquella tarde me había traído recuerdos que yo creía olvidados, en lo más profundo de mí corazón.
Casi sin darme cuenta, me encontré a las puertas de mí casa. Volviendo a la realidad, con mano firme abrí y grité, “¡Lucia, donde estás!”. De dentro, salió una voz fácilmente reconocible para mí, “Estoy en el dormitorio de los niños. ¿Cómo es que vienes tan tarde?”, me recriminó. “Ya te contaré. ¿Dónde están los niños?”. “Jugando en el jardín. No paran de hacer travesuras. Ve a jugar con ellos, a ver si los distraes mientras preparo la cena”.
Salí al jardín, y allí estaban, muy animados con sus correrías y juegos.
- ¡Papá, papá! -gritaron al verme- ¿Por qué no juegas?
Me lanzaron la pelota.
- ¡Chútala fuerte, papá!
- ¡Hola hijos! ¿Cómo habéis pasado la tarde? Me dice mamá que no habéis parado de hacer, que sois incansables.
- No papá, ya sabes como es mama, quiere que nos estemos quietos, que hagamos muchos deberes... Pero nos hemos portado bien.
De pronto, se escuchó una voz desde la cocina.
- ¡Papa, niños, la cena os espera! ¡Lavaros todos las manos!
En la cena comentaron las anécdotas del día, sobresaliendo las de los niños. Todos estaban contentos por lo que había acontecido aquel día. Como estaban muy cansados, los niños decidieron irse a descansar pronto, ya que les esperaba otro día muy largo.
Les dieron las buenas noches, haciéndoles prometer que al día siguiente tendrían que jugar con ellos. Cuando quedaron solos, se acomodaron en el sofá dándose un beso apasionado. Quedaron unos momentos en silencio. De repente, rompiendo aquel momento de sosiego, ella pregunto.
- ¿Qué era lo que me tenías que contar?
- Bueno, nada que tenga importancia, me he dedicado a pasear y recordar cosas vividas y tú estás muy presente en estos recuerdos. Hoy he terminado la faena un poco antes y me he dicho, ¿por qué no me doy un paseo por lugares que me traen buenos recuerdos? Paseando tranquilamente y sin darme demasiada cuenta, ¿sabes a dónde he ido a parar? ¡Ni te lo imaginas! ¿Te acuerdas de aquella playa que de novios solíamos visitar? Inmerso en mis pensamientos, hasta allí he ido a parar. ¡Qué tiempos aquellos!
- Sí querido, cuán felices somos y qué regalo nos ha dado la vida. Dos niños preciosos, fruto de nuestro amor y alegría de nuestras vidas.
- Sí cariño, qué rápido se nos ha pasado el tiempo. Parece que fue ayer cuando nos conocimos. Por cierto, este sábado que viene, por la mañana temprano, cogeremos a los niños, nos marcharemos los cuatro a aquella playa solitaria. Los niños lo pasaran a lo grande y nosotros podremos revivir las historias de aquellos años felices cuando frecuentábamos aquellos parajes
- Sí, lo dejamos todo preparado y seguro que pasaremos un día agradable.
Se cogieron de la mano, entrelazaron sus cuerpos y como dos adolescentes...
AGUSTÍN RUEDA 3/ 8/ 2009
miércoles, 3 de marzo de 2010
RECORDS DE L'ESCOLA
A l'escola vaig anar jo,
la meva mare m’hi va portar,
entre plors i rebequeries,
a l'infern vaig entrar.
Escola Nacional,
Escola infernal,
mestre sever que feixista era,
cada dia hissar banderes
i ferms per Déu, la pàtria i el rei.
Reis gots i visigots,
Pelai, Isabel i Fernando,
El Alcazar de Toledo,
formació de l'esperit nacional,
memoritzar-los tots havíem de fer.
I el més important, no ho deixem,
“El Caudillo“.
Gimnàstica vam tenir,
un parell d'hores per setmana,
un parell de flexions
i cantar Muntanyes Nevades.
Que forts ens fèiem
d'esperit i ment,
però que escanyolits seguíem sent.
Religió per Déu falta ens feia,
Moisès i Abraham,
Josep i les Dotze tribus,
Martiri i passió,
pecat venial i mortal,
quina por ens feia a tots.
Sumes i restes, trencats,
arrel quadrada, geografia,
rius d'Espanya, caps i golfs.
I el que no ho sabia,
bufetada rebia.
Quina sort vam tenir,
ja que gran mestre teníem.
Mans vermelles, ulls morats,
pèls arrencats, puntada al darrere,
puny i anell la signatura era.
Quins records més bonics,
Quins plors més joiosos.
Anton Millàs, 28 de gener de 2010
la meva mare m’hi va portar,
entre plors i rebequeries,
a l'infern vaig entrar.
Escola Nacional,
Escola infernal,
mestre sever que feixista era,
cada dia hissar banderes
i ferms per Déu, la pàtria i el rei.
Reis gots i visigots,
Pelai, Isabel i Fernando,
El Alcazar de Toledo,
formació de l'esperit nacional,
memoritzar-los tots havíem de fer.
I el més important, no ho deixem,
“El Caudillo“.
Gimnàstica vam tenir,
un parell d'hores per setmana,
un parell de flexions
i cantar Muntanyes Nevades.
Que forts ens fèiem
d'esperit i ment,
però que escanyolits seguíem sent.
Religió per Déu falta ens feia,
Moisès i Abraham,
Josep i les Dotze tribus,
Martiri i passió,
pecat venial i mortal,
quina por ens feia a tots.
Sumes i restes, trencats,
arrel quadrada, geografia,
rius d'Espanya, caps i golfs.
I el que no ho sabia,
bufetada rebia.
Quina sort vam tenir,
ja que gran mestre teníem.
Mans vermelles, ulls morats,
pèls arrencats, puntada al darrere,
puny i anell la signatura era.
Quins records més bonics,
Quins plors més joiosos.
Anton Millàs, 28 de gener de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
Noces D'Or del Josep i de l’Elvira
Que n'és, de formós, l'amor
que es va forjant nit i dia.
El que traspassa dos cors
i s'enriqueix poc a poc
entre dolors i alegries.
El que es corona en llurs fills
i enmig d'esforços i joia
troba un espai per als amics
compartint l'Eucaristia.
que es va forjant nit i dia.
El que traspassa dos cors
i s'enriqueix poc a poc
entre dolors i alegries.
El que es corona en llurs fills
i enmig d'esforços i joia
troba un espai per als amics
compartint l'Eucaristia.
Rosa Juncadella, 8 de juliol de 1994
miércoles, 24 de febrero de 2010
MI FIEL AMIGO PERRO
Eres como el callao silencioso que acompaña mi cojera,
siempre servicial en tu cometido.
Voy notando la letanía trashumante del hueso,
de mi fémur, deslizándose hasta la tibia y el peroné.
Tú ¡amigo mío!, vas pegado a mí
observando el paso del callao.
Mi constante cojera ha arraigado en ti.
Tu ritmo saltarín y acelerado
ahora olfatea los pequeños estragos del camino
tal como un pequeño guijarro
por el cual perdería el equilibrio.
Tu caminar se ha convertido en jocoso y mutilante.
Me miras, te miro, te miro, me miras. ¡Siento bondad!
Y en tus ojos vivos veo el esfuerzo reprimido
reteniendo tu alegre cuerpo, que desgasta a raudales
tu indescriptible alma animal.
Lara Pi, agosto 2009
siempre servicial en tu cometido.
Voy notando la letanía trashumante del hueso,
de mi fémur, deslizándose hasta la tibia y el peroné.
Tú ¡amigo mío!, vas pegado a mí
observando el paso del callao.
Mi constante cojera ha arraigado en ti.
Tu ritmo saltarín y acelerado
ahora olfatea los pequeños estragos del camino
tal como un pequeño guijarro
por el cual perdería el equilibrio.
Tu caminar se ha convertido en jocoso y mutilante.
Me miras, te miro, te miro, me miras. ¡Siento bondad!
Y en tus ojos vivos veo el esfuerzo reprimido
reteniendo tu alegre cuerpo, que desgasta a raudales
tu indescriptible alma animal.
Lara Pi, agosto 2009
domingo, 21 de febrero de 2010
POETA
Ella… obedece, a veces con desgana.
Es la mente turbulenta del poeta,
las palabras en la pluma las desgrana.
Sin querer, su alma va desnudando
dejando traslucir sus sentimientos.
Está absorto en el fondo de su ser,
aireando sin querer su pensamiento.
¿Poeta yo? No, solo es una escapada
de aquello que me oprime y me lesiona.
Mientras yo reposo en mi coraza
la pluma es infiel y me traiciona.
Hoy yo quiero escribir, pero no puedo.
Mi mente se rebela, está cerrada.
Será el tormentoso día de otoño.
Sin yo querer, la tiene encarcelada.
Si piensa el poeta que escribiendo
no desnuda sus secretos ya dormidos,
qué iluso, pobre ingenuo que no sabe
que sin él querer, la pluma se le ha ido
y derrocha en el papel lo que guardaba,
en un rincón de su mente sumergido.
Manuela Llera Ramos
jueves, 18 de febrero de 2010
COMO NUESTRO AMOR NINGUNO
Qué bonito es nuestro amor
y a veces lo reemplazamos
sin pensar en los perjuicios
que a veces acarreamos.
Estas son las experiencias
de algo que está pasando
te dejas tu amor en casa
buscando otros privados.
Te buscas algún placer
que todo el mundo ha tenido
sin valorar lo que tienes
te mandan a un precipicio.
Abandonando a ese amor
al que tú siempre has tenido
y sin saber valorar
lo mucho que te ha querido.
Cuando ya somos mayores
buscamos otros caminos
dejando lo nuestro atrás
miramos otros caprichos.
Que nos colman de amistad
y hasta te ofrecen cariño,
tú te sientes alagado
porque te dicen bonito
sin saber que lo encontrado
siempre te causa perjuicios.
Qué bonito es nuestro amor
el que siempre hemos querido
cuantos por esas lagartas
perdemos eso tan lindo.
Sabiendo que a los mayores
los cogen como pardillos
nunca puedes comparar
lo tuyo con un capricho.
Alonso el Cristo. Pallejà, 27 / 11 / 2009
y a veces lo reemplazamos
sin pensar en los perjuicios
que a veces acarreamos.
Estas son las experiencias
de algo que está pasando
te dejas tu amor en casa
buscando otros privados.
Te buscas algún placer
que todo el mundo ha tenido
sin valorar lo que tienes
te mandan a un precipicio.
Abandonando a ese amor
al que tú siempre has tenido
y sin saber valorar
lo mucho que te ha querido.
Cuando ya somos mayores
buscamos otros caminos
dejando lo nuestro atrás
miramos otros caprichos.
Que nos colman de amistad
y hasta te ofrecen cariño,
tú te sientes alagado
porque te dicen bonito
sin saber que lo encontrado
siempre te causa perjuicios.
Qué bonito es nuestro amor
el que siempre hemos querido
cuantos por esas lagartas
perdemos eso tan lindo.
Sabiendo que a los mayores
los cogen como pardillos
nunca puedes comparar
lo tuyo con un capricho.
Alonso el Cristo. Pallejà, 27 / 11 / 2009
lunes, 15 de febrero de 2010
EL CAMINO
El camino se hace eterno, se hace largo, muy largo,
en cambio en mi pensamiento, te llego a tener tan cerca
que te rozo con mis manos.
Estas manos que eran firmes
hoy temblorosas se han vuelto
como hojas al viento, a merced de su capricho,
se mecen, se tambalean, las piernas no me obedecen.
Recuerdo los días aquellos
¡Cuán felices hemos sido!
Aunque hubiera días grises, inundados de borrascas,
teniéndote a ti a mi lado, todos eran soleados.
Hoy, como otros muchos días,
enfrascado en mis pensamientos,
te recuerdo como siempre.
Mi corazón vuela alto
vagando por las alturas,
esperando el reencuentro.
Recuerdos, muchos recuerdos,
recuerdos que son pasado
pero los tengo tan frescos.
Nuestras salidas al campo,
tu sonrisa limpia, dulce.
Aquellos labios rosados.
Tus ojos de terciopelo, no me cansaba mirarlos.
Aquel cabello sedoso, entrelazado en mis dedos,
dedos hoy temblorosos por el paso de los años.
Este camino tan largo, noto que se está acortando
pero me siento sereno, tranquilo, sé que me estás esperando.
Retomaremos otra vez juntos aquello que un día iniciamos,
renacerá otro camino por el que ir caminando
AGUSTÍN RUEDA MOLINERO, 25/11/2009
en cambio en mi pensamiento, te llego a tener tan cerca
que te rozo con mis manos.
Estas manos que eran firmes
hoy temblorosas se han vuelto
como hojas al viento, a merced de su capricho,
se mecen, se tambalean, las piernas no me obedecen.
Recuerdo los días aquellos
¡Cuán felices hemos sido!
Aunque hubiera días grises, inundados de borrascas,
teniéndote a ti a mi lado, todos eran soleados.
Hoy, como otros muchos días,
enfrascado en mis pensamientos,
te recuerdo como siempre.
Mi corazón vuela alto
vagando por las alturas,
esperando el reencuentro.
Recuerdos, muchos recuerdos,
recuerdos que son pasado
pero los tengo tan frescos.
Nuestras salidas al campo,
tu sonrisa limpia, dulce.
Aquellos labios rosados.
Tus ojos de terciopelo, no me cansaba mirarlos.
Aquel cabello sedoso, entrelazado en mis dedos,
dedos hoy temblorosos por el paso de los años.
Este camino tan largo, noto que se está acortando
pero me siento sereno, tranquilo, sé que me estás esperando.
Retomaremos otra vez juntos aquello que un día iniciamos,
renacerá otro camino por el que ir caminando
AGUSTÍN RUEDA MOLINERO, 25/11/2009
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